San Andrés de Teixido
es un lugar misterioso, lleno de rituales y leyendas, ubicado en un valle que tiene caserÃos y un templo que tiene de titular al Apóstol de San Andrés, el cual ha sido venerado durante siglos por los peregrinos de lugares lejanos, y los mismos paisanos, marineros y campesinos de Galicia.
La capilla de San Andrés es un famoso santuario a donde, según el dicho popular vai de morto quen non foi de vivo (va de muerto quien no fue de vivo).
Los romeros tenÃan la costumbre de tirar una piedra en los túmulos o “milladoiros” (se llaman “amilladoiros” en la comarca de Cedeira[1] ) que se encontraban a ambos lados del camino (se contabilizan hasta 20 milladoiros entre el lugar de Veniño y Teixido). Las piedras de los milladoiros dice la leyenda que “hablarán en el Juicio final” para decir qué almas cumplieron con la promesa de ir a San Andrés.
Los milladoiros son montones de piedras que los romeros van dejando en lugares determinados: cerca de un santuario, cruces de caminos, parajes sagrados, etc. En las cercanÃas de San Andrés, al lado de las cuestas de bajada al santuario se conservan más de media docena de milladoiros (algunos en perfecto estado), formados por miles y miles de piedras que los peregrinos han ido depositando a lo largo de los siglos.[1] Es posible que los milladoiros que hay en este lugar sean los únicos en el mundo con estas caracterÃsticas. Esta costumbre se sigue practicando por los romeros que peregrinan al santuario de San Andrés, como demuestra el extraordinario milladoiro que hay en el lugar de “O Campo do ChoÃño” en la llamada “Costa Pequeña”.
Se cree que la peregrinación a Teixido comenzó a partir de la Edad de hierro, durante la cultura castreña. De hecho, el primer registro de la existencia de peregrinación aparece en el año 1391, en el testamento de una señora de Vivero.
En Teixido también perduran los rituales paganos junto a los religiosos, rituales como el de “A San Andrés de Teixido vai de morto o que non vai de vivo“, que significa que si en vida no se visito el santuario de San Andrés, se reencarnan en cuerpo de un lagarto, sapo, culebra, o cualquier otro animal ponzoñoso, obligados a hacer romerÃa que es arrastrarse desde la propia tumba a veredas y caminos desconocidos , también es posible reencarnar en herradura y asà tener mejor destino, según dice la leyenda, nadie ni vivo ni muerto se salva de la voluntad de Cristo.
Historia
El Padre Sarmiento se referÃa, en el año 1703, a esta iglesia como pequeña, vieja e indigna en la que, aparte del retablo, no existÃa adorno alguno.
El templo tiene su origen en un monasterio del que se tiene constancia desde el siglo XII, bajo la protección de los condes de Trava. En 1196 se lo entregaron a la orden de San Juan de Jerusalén, los cuales tenÃan su base en PortomarÃn. Años más tarde el templo pasó a manos de los Andrade de San Sadurniño (familia de la que se conservan sus escudos en la fábrica, junto con la cruz de los caballeros de Jerusalén y la leyenda de San Iván).
Esta doble dependencia del santuario se configuró como una fuente de conflictos para el control de las ganancias romeras, como el largo litigio por los diezmos entre los Andrade y el priorato de PortomarÃn. Contradictoriamente esta inestabilidad coincidió con una bonanza económica del santuario materializada en la construcción del retablo barroco en 1624, llegando a la reedificación del presbiterio en 1665 y la nave en 1785.
Descripción
Atendiendo a su estructura se trata de un templo gótico de tipologÃa marinera. El elemento antiguo que se conserva es el arco triunfal, de tipo apuntado.
Las partes más antiguas corresponden a la época de los Andrade: el ábside -que era inicialmente abovedado- y la puerta lateral compuesta por un arco conopial de tipo isabelino (propio del gótico tardÃo), y que debió de servir de puerta principal del templo desde el siglo XV al XVIII.
Este diseño se complementó con la construcción de la nueva fachada y la torre campanario, terminada en 1781 gracias al aumento de los beneficios producto del auge romera de la época.
La capilla mayor data de 1789 y fue realizada por Miguel López de la Peña.
En el año 1970 se descubrieron pinturas murales con la representación del martirio de San Andrés.
Costumbres y leyendas
Es tradición hacer la romerÃa en vida llevan do una piedra que se deposita en uno de los amilladoiros de la zona. Hay que beber de “La Fuente de los Tres Caños”, pedir a San Andrés un deseo y echar en el agua un pequeño trozo de pan, que si no se hunde atraeremos la buena fortuna a nuestra vida (al menos durante un año).
El alma del muerto llevada por familiares
El que se ofreció a San Andrés y no fue de vivo, tiene que ir de muerto, y para eso una manera de cumplir con la romerÃa es con la ayuda de los familiares vivos o conocidos (normalmente dos) acompañando al ánima del finado.[5] Antes de comenzar la peregrinación, los parientes van al cementerio donde se encuentra la tumba del difunto, para invitar al espÃritu del muerto a hacer el viaje con ellos.
El pan de San Andrés
Con la miga del pan se hacen “sanandresiños”, figuras representativas de la romerÃa. Inicialmente habÃa 3 figuras: un hombre, una mujer y una paloma. Actualmente son cinco:[6]
* La Mano: pide por el amor las buenas compañÃas y la amistad
* El Pez: por el trabajo y el sustento
* La Barca: para los viajes la casa y los negocios
* El Santo: por la salud fÃsica y mental y la buena convivencia.
* El Pensamiento: por los estudios, las pruebas y el buen sentido. Es de gran eficacia contra envidias y maleficios
La fuente de los tres caños
A la fuente de los tres caños (a fonte dos tres canos), o “fuente del santo” (fonte do santo), se le consultaba sobre si San Andrés concederÃa o no lo que se le pedÃa. Para eso, se tiraba una migaja de pan. Se flotaba, era porque el santo atenderÃa la súplica. Si se hundÃa, no habÃa esperanza. Según otra versión, se migaja de pan flotaba, el interesado volverÃa de nuevo a San Andrés.
La hierba de enamorar
La hierba de enamorar (Armeria pubigera) (herba de namorar) se da en los alrededores de Teixido, y se dice que es buena para solventar los problemas de amores.
El ramo
Una de las tradiciones consiste en volver de la romerÃa con el ramo de San Andrés. El ramo consiste en una vara de avellana, y atadas en ella, varias ramitas de tejo. Al ramo también se le pone algo de “hierba de enamorar”.